Cuando se sumerja en esta página, usted estará tocando el corazón de la vidala. Los ecos del cerro tucumano le irán arropando el alma. La música y el canto de Rolando "Chivo" Valladares se beberán entonces sus ojos lentamente y en el rumor de la siesta caminarán los pañuelos de una zamba. El Chivo le escanciará un vino tinto virtual y abrirá las ventanas de las nubes para darle un abrazo. En este rincón, encontrará no sólo una astilla de su vida, sino también su huella musical en esta tierra y testimonios de amigos, que siguen aún sorprendidos por este tarco viejo, en cuyas ramas brota la sabiduría y un silbido hecho árbol.

 

 

Por el lapacho rosado se desgajan sentimientos
la soledad se acurruca en la pena del silencio
Una vidala agoniza en el monte de sus sueños
Tucumán respira en coplas, tarcos, sauces y romeros
Por su barba, los jilgueros se amanecen en su canto
va Rolando silencioso con la pena de la mano
Una zamba ya se apuna en las seis cuerdas del viento
en su vino se alborotan Manuel, el Cuchi y el Pato
Va Rolando Valladares machimbrando sus tristezas
el "Chivo" alza su copla y la deshoja en el aire.
Roberto Espinosa